“El Ángel es Fotografiado en Houston”
    (1950)

     

    Finalmente el Hno. Branham se sintió bastante fuerte para conducir campañas de mayor duración. Así que enero de 1950, sus directores le prepararon diecisiete noches seguidas en Houston, Texas. Comenzaron en el anfiteatro de música que solamente acomodaba a unas cuatro mil personas, la primera noche ya era visible que este pequeño auditorio no podía albergar a la masa humana que quería asistir. La segunda noche mudaron las reuniones al coliseo de Sam Houston, ahora todo el mundo podría conseguir un asiento. La asistencia promediaba unas ocho mil personas por noche, hasta las últimas dos noches de la campaña cuando repentinamente algo inesperado colmo la capacidad del auditorio.

    Aun cuando muchos de los ministros cristianos de la ciudad trabajan unidos para que aquellas reuniones tuvieran éxito, hubo otros que retiraron su apoyo. Un ministro llego tan lejos como hasta emprender un ataque publico impetuoso en contra de la campaña del Hno. Branham. El Reverendo Best, recién egresado de un seminario Bautista, era ahora el pastor de una iglesia en Houston. En contra de su estricta advertencia, algunos de los miembros de su iglesia asistieron a los cultos del Hno. Branham y aquello enfureció al Doctor Best. Entonces publico un gran aviso matutino, criticando duramente la sanidad divina en general y particularmente al Hno. Branham.

    El Hno. Fred Bosworth le llevo la Crónica de Houston al Hno. Branham en el Hotel Rice y le dijo: "Hno... Branham mire esto. Hay un ministro en la ciudad, un tal Doctor Best, quien lo reta a usted a un debate sobre sanidad divina. Escuche lo que escribió: William Branham es un fanático religioso y un impostor, debería ser echado de la ciudad y yo debo ser quien lo haga. Si yo fuera Ud. aceptaría ese reto y le enseñaría a ese joven egoísta una o dos cosas sobre la Palabra de DIOS". El Hno. Branham respondió: "Hno. Bosworth, yo no quiero discutir con nadie. Dios me envió a orar por los enfermos y hay miles que si lo creen, ¿Por qué discutir entonces con un rebelde que no lo crea? Déjelo quieto, JESUS dijo que habría hombres como él, ciegos guiando a ciegos".

    Como no se tomo en cuenta su reto, al siguiente día el Doctor Best pago otro anuncio, esta vez más fuerte que el primero. El Hno. Fred Bosworth subió a la habitación del Hno. Branham, tiro el periódico en la cama y dijo: "UD. No creerá lo que ese ministro dijo de usted..." El Hno. Branham pregunto: "¿Y qué fue lo que dijo esta vez?" El Hno. Bosworth rápidamente tomo el periódico y lo leyó: "William Branham le tiene miedo a la verdad, teme examinar su doctrina de sanidad Divina a la luz de la palabra de Dios; Cuando el evangelio verdadero es puesto delante de él, teme debatir sobre el tema porque eso expondría su error. Se alegra con engañar a los pobres e ignorantes con su sabia mezcla de psicología y superstición".

    El Hno. Bosworth tiro el periódico sobre la cama y le dijo: "Hno. Branham, no deje que rebaje la palabra de Dios así: acepte su reto" El Hno. Branham le respondió todavía con mucha compostura: "Hno. Bosworth, cada noche asisten a la reunión unas nueve mil personas; de esas siete mil quieren la oración y solo me quedan unos pocos días más en Houston, ¿Por qué discutir con este colérico, cuando podemos estar orando por los enfermos y necesitados?" El Hno. Bosworth insistió: "Pero Hno. Branham todas esas personas que asisten a las reuniones deberían saber la verdad, algunos ya han comenzado a preguntarse si sabemos de lo que estamos hablando".

    El Hno. Branham entonces le dijo: "Hno. Bosworth la unción del Espíritu Santo esta sobre mí, yo no tengo tiempo para discutir" pero el Hno. Bosworth insistió "Entonces deje que yo acepte su reto". Observando a aquel soldado del evangelio de 73 años de edad, el Hno. Branham se recordó de una escritura que había leído cuando Caleb le pidió a Josue el privilegio de atacar a los amalecitas diciéndole: "Hoy soy de edad de ochenta y cinco. Todavía estoy tan fuerte como el día cuando Moisés me envió a espiar la tierra hace 45 años". El Hno. Branham dijo: "Hno. Bosworth, admiro su celo…" Dejó que sus palabras surtieran efecto no muy seguro si debía decir sí o no.

    Percibiendo aquella indecisión el Hno. Bosworth presiono un poco: "Ese hombre no tiene ninguna escritura en que basarse, déjeme probarlo, no a él sino a todas las personas que están tratando de recibir fe para ser sanados". El Hno. Branham le dijo: “Muy bien Hno. Bosworth , si UD. Desea hacerlo y me promete que no discutirá”. El Hno. Bosworth hervía de gozo y dijo: "Le prometo que no discutiré, solo le presentare el Evangelio".

    Lleno de entusiasmo el Hno. Bosworth abandono la habitación para hablar con los reporteros que esperaban en el primer piso. La siguiente edición de la Crónica publico un artículo sobre el debate que se avecinaba, con el fantástico encabezado de: "Volara la capa eclesiástica". Enseguida la prensa asociada envió este artículo a otros periódicos en todo el país. Había mucho interés en la región y la gente comenzó a llegar a Houston para ver este encuentro por ellos mismos. Alrededor de las seis de la tarde, en el día de aquel debate, casi todos los treinta mil asientos del coliseo Sam Houston estaban ocupados.

    Primero el Hno. Branham no tenía intenciones de ir a oír el debate, pensaba que escuchar a dos hombres debatir sobre sanidad Divina no le atraía. De acuerdo con su punto de vista, la Palabra de Dios era para vivirla y no para discutirla. Pero a medida que se acercaba la hora, sintió una extraña inclinación a asistir de todas formas. La Hna. Meda lo acompaño junto con su Hno. Howard y dos policías . Para el momento que llego al coliseo, los únicos asientos que quedaban estaban muy arriba en el tercer balcón. Con el cuello de su abrigo levantado y su sombrero muy calado, subió las escaleras hasta la sección treinta y se sentó. Nadie lo reconoció.

    El Hno. Fred Bosworth que nunca había participado antes en un debate público, se presento con una larga lista de escrituras creyendo que los dos simplemente discutirían versos y conceptos Bíblicos. Pero el doctor Best había aprendido su estilo de debatir en un seminario e insistió en que el Reverendo Bosworth tomara la primera media hora para presentar su caso y luego el tomaría la segunda media hora para exponer el suyo. Si iba a haber alguna discusión, tendría que ser al final.

    Con una confianza ganada por años de oración y estudio el Hno. Bosworth subió hasta el podio y dijo "Doctor Best, siento mucho que tengamos que debatir la palabra de Dios de esta manera, pero Ud. Hizo una declaración en el periódico de que el Hno. Branham era un impostor y no existía sanidad divina. El tema en discusión esta noche no es el don de discernimiento del Hno. Branham, porque los dones de Dios se prueban solos, el tema en discusión es si la sanidad Divina es enseñada en la Biblia". El Hno. Bosworth levanto sus notas y añadió: "Aquí tengo anotadas muchas escrituras que prueban que la actual disposición de Cristo hacia los enfermos, es igual a la de ayer. Si Ud. Puede tomar alguno de estos versículos y desaprobar mi tesis por la Biblia, entonces no discutiremos mas al respecto, admitiré la derrota y bajare de la plataforma".

    En este punto el Hno. Bosworth le ofreció a su oponente una copia de sus referencias Bíblicas; pero el Doctor Best se negó a tan siquiera tocarlas, diciendo: "Me encargare de eso cuando suba, Ud... continúe con lo que tenga que decir". El Hno. Bosworth entonces le dijo: "Señor Best, le hare una pregunta y si me responde sí o no, quedare satisfecho. ¿Se aplican a Jesús los nombres Redentivos de Jehová? ¿Si o no?" El Doctor Best no se movió.

    El Hno. Bosworth continuo: "Como Ud. Es un estudioso, Doctor Best, se que está familiarizado con los siete nombres compuestos de Jehová que están esparcidos por todo el nuevo testamento. Sin embargo, los repasare rápidamente por causa de nuestra audiencia. En las paginas seis y siete de mi Biblia de referencia Scofield dice en sus notas: Jehová es, sin margen de error, el nombre redentivo de la deidad y significa: El auto existente que se revela a sí mismo. En su relación redentora con el hombre, Jehová tiene siete nombres compuestos que lo revelan como el que suple todas las necesidades del hombre, debido a su condición perdida hasta el fin". El Doctor Scofield da una lista de los siete nombres compuestos así:

    Jehová-Shammah: El Señor está presente.

    Jehova-Shalom: El Señor nuestra paz.

    Jehová-Ra-ah: El Señor mi pastor.

    Jehova-Nissi: E l Señor es nuestra bandera.

    Jehova-Tsidkenu: E l Señor en nuestra justicia.

    Jehova-Jireh: El Señor proveerá. (Un sacrificio)

    Jehova-Rapha: El Señor que sana.

    De nuevo le hago mi pregunta Doctor Best. ¿Se aplican a Jesús los nombres redentivos de Jehová? “El Doctor Best cambio de posición en su asiento, pero no hablo. El Hno. Bosworth insistió: "Pues, señor Best estoy sorprendido de que Ud. No responda. Este es uno de los argumentos más débiles que traigo. ¿Podría ser que se percato de cuál era mi punto? Si el nombre Jehova-Jireh se aplica a Jesús y (y todo Cristiano está de acuerdo con eso) entonces el nombre de Jehová-Rapha también debe aplicarse. Si Jesús es el sacrificio provisto por Dios para salvarnos de nuestros pecados, entonces debe también ser Nuestro Sanador ¿Qué dice a todo esto señor Best?" El Doctor respondió: "Yo… Este…Yo me encargaré de eso cuando suba. Aproveche su tiempo".

    Durante los siguientes veinte minutos, el Reverendo Bosworth tocó tantas escrituras sobre sanidad como el tiempo se lo permitió; explicándolas y entrelazándolas de una manera convincente. Toco versos como:

    …Yo soy Jehová tu sanador. (Éxodo 15:26)

    … El que sana sana todas tus dolencias. (Salmo 103:3)

    Y cuando llego la noche, trajeron a él muchos endemoniados y con la palabra echó fuera a los demonios, y sano a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: E l mismo tomo nuestras enfermedades, y llevo nuestras dolencias. (Mateo 8:16.17)

    Recorría Jesús todas las aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio de reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. (Mateo 9:35)

    Y donde quiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos ponían en las calles a los que estaban enfermos, y les rogaban que les dejasen tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos.( Marcos 6:56)

    Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos. (Lucas 6:19)

    Como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. (Hechos 10:38)

    Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. (Hebreos 13:8)

    El reverendo Bosworth repitió esta Escritura, haciendo énfasis en que aquel era el punto central de todas las campañas del Hno. William Branham. Lo que Jesucristo fue en el pasado lo es hoy y lo será por toda la eternidad.

    … Y por cuya herida fuiste sanados. (1 Pedro 2:24)

    … He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (Mateo 28.20)

    Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echaran fuera demonios, hablaran nuevas lenguas; tomaran en las manos serpientes, y si bebieren cosas mortíferas, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán. (Marcos 16.17-18)

    Y la oración de fé salvará al enfermo, y el Señor lo levantará…(Santiago 5:15)

    Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. (Marcos 11:24)

    Jesús les dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.( Marcos 9:23)

    Cuando se acabo su media hora, el Reverendo Bosworth solo había tocado una fracción de las Escrituras que tenia anotadas. Pero ya la audiencia había captado la idea: Jesucristo el Salvador, es también Jesucristo el Sanador. Ahora era el turno para que el Doctor Best retara esa creencia.

    El Doctor Best comenzó con 1 Corintios 15: "Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción… Se siembra en debilidad, resucitará en poder… y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria".

    El doctor Best argumentaba que Dios no tenía que ver con la sanidad del cuerpo de las personas, solo con la salvación de sus almas. De otra manera los Cristianos no morirían a no ser de vejez, porque Dios los sanaría cada vez que estuvieran enfermos. Pero sucede que los Cristianos se enferman y mueren igual que los demás, ¿Dónde está entonces el Poder Sanador de Dios? Es cierto que Jesús había sanado cuando estuvo aquí en la tierra, pero había sido solo para su día, para probar que era el hijo de Dios. La sanidad no era necesaria como prueba, porque teníamos el testimonio del Nuevo Testamento.

    Para el momento que termino su media hora, estaba claro que sus argumentos no habían calado en la audiencia, eso enfureció al Doctor Best que grito: "Solo unos fanáticos ignorantes pueden creer en sanidad Divina y ningún Bautista verdadero creería tal cosa". El Hno Fred Bosworth se acerco al micrófono y dijo:”Espere un momento señor Best, quiero preguntarle a la audiencia. ¿Cuántos Bautistas hay aquí que pueden probar por un certificado médico que han quedado sanos en estas reuniones de Houston? ¿Quieren ponerse de pie?”Unas trescientas personas se levantaron y el doctor Best expresó con indignación: "Eso no prueba nada, la gente puede testificar lo que sea".

    Con mucha calma el Hno Bosworth dijo: "la Palabra dice que es Verdad y aquí hay evidencia de eso. ¿Cómo puede Ud. Seguirlo negando?" Encendido en ira el Doctor Best gritaba:”Traigan a ese sanador Divino aquí y dejen que lo vea hacer algo”. El Hno. Bosworth le respondió: "Pues señor Best, el Hno. Branham no es un sanador Divino y él no ha dicho lo que sea. El simplemente le pide a Jesucristo que sane a la gente" Pero el Doctor Best no prestaba atención si no que pegaba gritos: "Traigan a ese sanador Divino y déjenme ver que sane a alguien".

    El Hno. Bosworth le explico; "Señor Best, Ud. Predica salvación en Jesucristo, ¿no es cierto?" "Claro que si", Respondió él y el Hno. Bosworth le pregunto: "¿Lo convierte eso a Ud. En un salvador Divino?" "Por supuesto que no" Respondió. "Bueno, predicar sanidad en Jesucristo tampoco convierte al Hno. Branham en un sanador Divino".

    El doctor best dijo entonces: "Explíqueme por qué el puso un aviso en la calle que dice: Milagros todas las noches". El Hno. Bosworth le dijo: "Pimero, fui yo el que puse el aviso y eso es verdad. Un milagro es algo que la mente humana no puede imaginar. El Hno Branham tiene un don sobrenatural con el que puede ver la vida de las personas y predecir eventos futuros. Aun mas, nunca falla, siempre es como él lo ve. Ese es un milagro y sucede todas las noches en las reuniones, Ud. Puede asistir mañana en la noche y verlo junto con los demás".

    Pero el Doctor Best dijo: "Espere un momento". Volteo hacia un lado y les hizo señas a dos camarógrafos para que pasaran adelante. Kipperman y Ayers eran fotógrafos profesionales de los Estudios Douglas en Houston y miembros de la Sociedad Americana de Fotógrafos. El Doctor Best los había contratado para que tomaran fotografías del debate para el periódico del día siguiente. Como los había contratado él tenia la intención de controlar lo que apareciera en las fotografías. Colocando su dedo directamente bajo la nariz de su oponente dijo: "Tomen una foto ahora". Después de esa, puso su puño debajo de la mandíbula del Hno. Bosworth y dijo "Tomen otra". Asi siguió asumiendo actitudes dominantes hasta que tomaron seis fotografías.

    El Hno. Bosworth dijo entonces: "Hasta donde puedo entender, la reunión termino y el señor Best no pudo responder ni una de las Escrituras que le di. Creo que ha perdido el debate. ¿Cuántos aquí lo creen así? Digan: Amen". Aquel enorme coliseo retumbo con voces que gritaban: "Amen". Furioso mas allá de la razón el Doctor Best pego un rugido: Traigan a ese sanador Divino y veamos lo que puede hacer cuando yo lo este viendo".

    Siempre bien calmado el Hno. Fred Bosworth dijo: "Yo se que el Hno. Branham está en el auditorio porque lo vi entrar. Pero él no va a discutir con Ud. Doctor Best, porque no es su estilo. Pero como ya estamos al final de este debate si él quiere venir hasta acá y despedir al pueblo, para mi está muy bien. Sin embargo, no esta obligado a hacerlo". La gente en todo el coliseo comenzó a buscar, mientras Howard Branham ponía una mano sobre el hombro del Hno Branham y le susurraba. "No te muevas". El Hno. Branham le dijo: "Eso es lo que tengo en mente". Pero un minuto después escucho aquel sonido como ese remolino que soplaba: Whoossssh y sintió esa presión de la que no se podía escapar, apretándole su cuerpo, el sabia que el Ángel del Señor tenía planes distintos. Se puso de pie y la hermana Meda le apretó su mano diciéndole: "Querido, no". El le dijo: "Querida, el Angel del Señor me dice que vaya".

    Cuando el Hno. Branham subió a la plataforma, el señor Ayers apunto su cámara; pero el Hno. Gordon Lindsay se interpuso en el camino a propósito, pidiéndole al señor Ayers y al señor Kipperman que no tomaran mas fotografías. Habiendo visto la intención de los dos hombres al fotografiar al Reverendo Bosworth, el Hno. Lindsay no quería que la imagen del Hno. Branham se dañara de igual manera.

    El Hno. Branham se acerco al micrófono y dijo: "Siento mucho que este debate se haya llevado a cabo, que nadie sienta ningún resentimiento en contra del señor Best; en realidad el tiene derecho a expresar sus ideas como yo las mías. Por eso es que nuestros jóvenes están peleando en Corea, para que aquí en los Estados Unidos cada uno pueda expresar su opinión. Yo no soy un sanador Divino y nunca he reclamado serlo, Jesucristo es el único sanador divino. Pero si les diré esto: Algo extraño sucedió el día que nací. Fue en una cabaña de madera en las montañas de Kentucky, no tenia piso, ni siquiera una ventana, solo una pequeña abertura en la puerta a nivel de los ojos. Minutos después de que nací, como a las cinco de la mañana, abrieron aquella abertura y entró una luz que describía círculos alrededor de la cama en donde mamá y yo estábamos. Desde entonces he sabido que es un Ángel de Dios porque me ha seguido todos los días de mi vida, se presenta en las reuniones como una Luz y puedo ver cosas de la gente, algunas veces de su pasado y otras sobre su futuro. Reto a cualquiera en algún lugar, que me diga que hubo una vez que dije algo en el Nombre del Señor que no era verdad. Dios es la Verdad y nada tiene que ver con el error. Si yo testifico de la Verdad, Dios testificará de mí…”

    Entonces escuchó aquel sonido de nuevo, Whoossssh, más fuerte que el que había oído antes. Levantando la mirada, vio aquella Luz sobrenatural que pendía en el tercer balcón, sección 30. Exactamente el lugar donde él había estado sentado. Tan pronto la vio, la luz vino hacia él.

    Un silencio cayó sobre el auditorio, la audiencia percibía que algo extraño estaba ocurriendo, unos creyeron haber oído un sonido muy peculiar; otros que miraban en distintas direcciones vieron un espiral de Luz, algo así como una galaxia de la vía láctea en miniatura que descendía del balcón girando. Todo sucedió tan rápido que después fue fácil que la gente se preguntara si acaso su vista no los había engañado. La Luz bajó hasta la plataforma y se mantuvo sobre la cabeza del Hno. William Branham. En ese preciso instante el señor Ayers saltó hacia adelante y tomó una fotografía. El destello lo cegó momentáneamente. Para cuando la vista volvió a la normalidad, la Luz había desaparecido.

    De vuelta a su estudio los dos fotógrafos discutían sobre el fenómeno. Ayers le preguntaba a su socio: "¿Qué piensas tú de eso?" Y Kippeman se encogió los hombros y dijo: "Yo soy Judío y no sé mucho sobre el Cristianismo". Ayers también confesó: "Yo soy Católico y nos enseñan que los milagros sí pueden ocurrir, pero tienen que ser por medio de la iglesia Católica para que sean de Dios. Así creía yo, pero ahora no se, he visto tantas cosas asombrosas en los últimos días. Quizás esté sucediendo algo que no entiendo, tal vez he criticado demasiado ese tal Branham". El otro le dijo: "Lo has criticado muy duro". Y Ayers añadió: "Bueno, la otra noche creí que él había hipnotizado a aquel soldado, ¿de qué otra forma puede ponerse de pie y caminar un hombre que tenga la columna fracturada?" Kipperman volvió a encogerse de hombros y dijo: "Yo no podría decirlo porque no sé nada de eso".

    Ya en el estudio, Ayers dijo: "Lo primero que voy a hacer es revelar este rollo, porque el señor Best quiere unas buenas fotografías listas para el periódico de mañana". Mientras que Kipperman decía: "Yo estoy cansado, creo que subiré y me acostaré un rato".

    El señor Ayers entró en la oscurecida habitación, cerró la puerta y con unos dedos bien adiestrados comenzó a revelar el rollo. Cuando terminó el proceso, encendió la luz y observó el primer negativo; para su sorpresa no había nada, también el segundo y el tercero. Aquello era extraño. Casi siempre usaba aquella cámara y ese mismo tipo de película y nunca antes le había sucedido. ¿Qué podría haber ocurrido? Observó el cuarto negativo, el quinto y el sexto, esos también estaban vacíos. Pero cuando observó el séptimo y último negativo, allí estaba.

    Ayers pegó un grito y se echó hacia atrás, en su pecho sentía un dolor agudo como si le estaba dando un ataque cardiaco. Sacudiéndose y respirando con dificultad corrió por el pasillo y a gritos llamó a su compañero. Ted Kipperman llegó corriendo: "¿Qué pasa?" Ayers señalaba el negativo y decía: "Mira esto, es la verdad Ted, la cámara no miente". Diez minutos después los dos fotógrafos habían revelado varias fotografías del negativo. La fotografía mostraba una toma del lado izquierdo del Hno. Branham, vestido con traje oscuro y recostado al púlpito. Su mano derecha sostenía una hoja de papel y descansaba sobre el púlpito, la otra mano le colgaba a un costado. Del lado izquierdo de la fotografía dos micrófonos se inclinaban hacia el evangelista como dispuestos a amplificar sus palabras. Sin embargo, en aquel momeno en particular él no estaba hablando, su boca estaba cerrada y su rostro plácido. Sus rasgos faciales sobresalían en agudo contraste con el fondo oscuro, definiendo su frente amplia, el perfil entre nariz y labios, la ligera hendidura de su barbilla y su mirada profunda que escudriñaba intensamente a la audiencia.

    Pero la parte llamativa de la fotografía, lo que había hecho temblar a ambos fotógrafos, era una delgada franja de Luz inclinada, que aparecía en la parte superior derecha de la fotografía. ¿Podría ser…? ¿Podría realmente ser aquello el fuego misterioso que habían visto descender desde el balcón? Kipperman examinó aquel trazo cuidadosamente. Sus bordes no estaban claramente definidos, eso de por sí era extraño, porque las demás líneas sobresalían con brillantez. Pero los bordes de este trazo no eran claros, como si una Luz había estado pulsando de manera rápida que la cámara no pudo captar sus bordes en una posición fija. Mas sobresaliente aún era la parte donde estaba. Como un Halo, se mantenía justo encima y a la misma vez hacia atrás de la cabeza del Hno. Branham.

    Dándose cuenta que tenían entre las manos algo de inmenso valor, los dos hombres salieron apresuradamente con la fotografía hacia el Hotel Rice donde estaba hospedado el Hno. Branham. A pesar de sus ruegos, no pudieron hacer llegar un mensaje más allá de los guardias de seguridad que protegían al Evangelista. Entonces condijeron hacia el aeropuerto y alrededor de las once de aquella noche el negativo iba rumbo a Washington D.C. para que se les concediera derechos legales.

    Al día siguiente regresó por correo aéreo e inmediatamente fue presentada al Hno. Branham. La primera reacción del Hno. Branham fue de agradecimiento. Noche tras noche él veía aquel Halo del Espíritu en sus reuniones y sabía que donde estuviera, habría una visión. Muchas noches le habló a la audiencia de esa Luz. Era gratificante que el Dios Todopoderoso vindicara su testimonio por medio de la fotografía. Fred Boswrth les recordó a todos que aquella no era la primera vez que la Columna de Fuego había sido fotografiada en las reuniones del Hno. Branham. En las veces anteriores los críticos habían desacreditado las fotografías, ¿por qué sería diferente ahora?.

    El Hno. Gordon Londsay hizo votos de que esta vez sería diferente. Con el consentimiento de los Estudios Douglas, el Hno Lindsay consiguió que los negativos fueran examinados por George J. Lacy, un investigador privado contratado normalmente por el F.B.I. para examinar documentos dudosos. El señor Lacy se llevó el negativo y durante dos días los sometió a todas las pruebas físicas disponibles, además de su detallado examen de los negativos también inspeccionó la cámara para ver si la luz se había filtrado hasta la película. Visitó también el coliseo para ver si el reflejo de algún reflector pudo haber causado el problema.

    Cuando el señor Lacy estaba listo para dar su reporte final, citó para dar una conferencia de prensa.

    Además de los reporteros de la Crónica de Houston, asistieron de la revista Look, Collier y la revista Time. El salón estaba casi lleno para el momento que el Hno. Branham y sus directores arribaron. El Hno. Branham se sentó en la parte de atrás.

    George Lacy se sentó detrás de un escritorio al otro lado del salón con su cabello rojizo muy bien peinado para los fotógrafos. Se presentó a sí mismo y revisó el propósito de la reunión con un aire de jefe policial experimentado.

    Entonces preguntó: "¿A quién le pertenece el nombre de Reverendo William Branham?" El Hno. Branham se puso de pie y dijo: "A mi señor". Entonces el investigador añadió: "Reverendo Branham, Ud. Tal vez abandone este mundo con los demás mortales, pero mientras exista una nación Cristiana su fotografía permanecerá. De acuerdo con mi conocimiento, esta es la primera vez en toda la historia del mundo que un Ser Sobrenatural ha sido fotografiado y probado científicamente. En cuanto a mí, yo también lo he criticado, he leído sobre sus reuniones en la revista y eso que Ud. Cuenta de un Ángel lo he oído con dudas. Me decía a mí mismo que eso era psicología; pero señor Branham, el lente mecánico de la cámara no capta psicología. Esa Luz dio en el lente y el negativo así lo prueba. ¿Quiere pasar adelante señor Branham?".

    El Hno. Branham se acercó al escritorio y George Lacy continuó: "Los que no creen siempre han dicho que no hay pruebas de un Dios sobrenatural. Esos días quedaron en el pasado. Aquí está el negativo". El Señor Lacy extendió su mano para que el Hno. Branham pudiera tomar el negativo, pero el Hno. Branham sacudió su cabeza y dijo: "Eso no me pertenece, según entiendo los derechos legales le pertenecen a la Sociedad de Fotógrafos Americanos".

    George Lacy se mostró sorprendido y dijo: "Reverendo Branham, Ud. No vivirá para ver el verdadero valor de esa fotografía, porque el testador siempre muere primero que el testamento. Algún día esa fotografía se venderá en todas las tiendas del país, pero, ¿se da cuenta del valor que tiene ahora? Si lo calculara, le pondría sobre cien mil dólares".

    El Hno. Branham le respondió: "Señor, para mí eso vale la vida. Si Jesucristo mi Señor me estimó tanto como para bajar y tomarse una foto conmigo, yo lo amo tanto a Él como para dedicarme a comerciar con eso. Los Estudios Douglas tomaron la fotografía, que ellos la distribuyan. Yo no tendré nada que ver en eso, lo único que podría pedirles es que la vendan a un precio módico para que la gente de bajos recursos puedan comprarla" Ted Kipperman, pasó adelante para recoger el negativo y dijo: "Nos aseguraremos que así se haga, pero me interesa que podamos probar que esta fotografía es autentica". El señor Lacy le dijo: “Yo puedo darles una fotostática de mi informe, el cual Uds. Podrían duplicar e incluirlo con cada fotografía que vendan".

    El Hermano Branham lee el informe:



    George J. Lacy
    Investigador de documentos dudosos
    Edificio Shell,
    Houston, Texas Enero 29, 1950.



    INFORME Y OPINIÓN
    Asunto: Negativo cuestionado.
    El 28 de Enero de 1950 a petición del Reverendo Gordon Lindsay, quien representa al Reverendo William Branham de Jeffersonville, Indiana, recibí de los Estudios Douglas en el 1610, Avenida Rusk de esta ciudad, un rollo fotográfico expuesto y revelado de cuatro por cinco pulgadas. Este rollo se afirma fue tomado por los estudios Douglas al Reverendo William Branham, en el Coliseo Sam Houston de esta ciudad, durante su visita aquí a finales de Enero de 1950.

    DEMANDA
    El Reverendo Lindsay me pidió que le hiciera un examen científico del negativo antes mencionado. Me pidió que determinara, si fuera posible, si el negativo en mi opinión había sido retocado o manipulado de alguna manera posterior al revelado del mismo, lo que podría causar que una Luz apareciera en la posición de Halo, sobre la cabeza del Reverendo Branham.

    EXAMEN
    Un examen macroscópico y microscópico, más un estudio le fue hecho a la superficie completa de ambos lados de la película, que resultó ser un rollo tipo Eastmean Kodak, ambos lados del rollo fueron examinados bajo luz ultravioletiltrada y se le tomaron fotografías infrarojas.

    El examen microscópico no reveló retoque alguno de la película en ninguna parte y de ningún tipo, de los usados en los retoques comercialmente. Tampoco reveló el examen microscópico ningún problema de la emulsión en o alrededor de la luz en cuestión.

    El examen con la luz ultravioleta no revela ninguna materia extraña, o el resultado de alguna reacción química en ambos lados del negativo que pudiera haber causado aquella luz subsecuente al procesamiento del negativo.

    La fotografía infraroja tampoco reveló nada que indicara la existencia de algún retoque hecho a la película. El examen no revela nada que indique que el negativo cuestionado era un negativo separado o un negativo expuesto doblemente. No se encontró nada que indicara que la Luz en cuestión se produjo durante el proceso de revelado. Tampoco nada indica que no haya sido revelado en un procedimiento normal y reconocido. No se halló nada en las densidades comparativas de los puntos más resaltantes que no estuviera en armonía.

    OPINION
    Basado en el examen y estudio antes descrito, soy de la opinión definitiva que el negativo entregado para ser examinado, no fue retocado ni tampoco era un negativo por separado o expuesto doblemente. Aun más, soy de la opinión definitiva de que la Luz que aparece por encima de la cabeza en la posición de un Halo, fue causada por una Luz que dio en el negativo.

    Firma, George J. Lacy.

    El Hno. Branham se sintió satisfecho, ¿Qué otra prueba se podría producir? La gente podría creer o no de acuerdo a su opinión.


    Semanas después de cada campaña, llegaba cantidad de testimonios a la oficina del Hno. Branham en Jeffersonville, de gente que había quedado sana en sus reuniones. Esta vez, después de Houston, Texas, mucha gente mencionaba haber visto una Luz peculiar alrededor de la cabeza del Hno. Branham esa noche del debate.

    Una típica carta llegó de parte de un tal señor Becker, un vendedor de Cleveland, Texas, que sufría de calambres violentos en el estómago. Aún cuando no creía en sanidad Divina, su esposa lo había invitado a que asistiera al avivamiento del Hno. Branham. Escogieron para ir la noche el debate. Él escribió así: "Yo vi una Luz alrededor de la cabeza del Reverendo Branham, cuando él estaba parado en la plataforma después del debate. No era la luz de una lámpara, era más parecido a un Halo alrededor de su cabeza". Cuando el Hno. Branham hizo el llamado al altar el señor Becker salió precipitado a entregar su vida a Jesucristo.

    El señor Becker asistió a la última noche al servicio y recibió una tarjeta de oración, su número no fue llamado, aún así quedó sano de su problema estomacal, cuando el Hno. Branham cerró la campaña de liberación en masa. Probando una vez más lo que a menudo decía: "Ud. No necesita pasar a la línea de oración para quedar sano, solo necesita tener fe".

    Capta la Visión

    Hermano, yo preferiría predicarle a dos personas y estar en lo cierto a los ojos de Dios que estar de pie delante de diez millones. O tener que aceptar compromisos y hacer algo contrario que desagrade a mi Señor Jesús o hacer algo en contra de Su reino. Yo preferiría quedarme y predicar la genuina Palabra que tener mi propia organización.
    Rev. William Marrion Branham

    Propósito

    Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, el que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Marcos 16:15-16

    Ubicación

    Barrio Bajo Miranda

    Manzana 3 Lotes 18 y 19

    Diagonal al Barrio El Rodeo

    3157067095

    3013482041

    tabernaculo.cartagena@hotmail.com

    Cartagena - Colombia